El número de estudiantes de fabla aragonesa aumentó un 20% en 2013

En total, 405 personas asistieron a clases de aragonés en nuestra comunidad durante el curso 2012-2013. Una cifra que, el año académico anterior, se situó en 338 alumnos. A día de hoy, 327 personas cursan estudios de esta lengua en Aragón. 

I. P. I.

El mismo año en que el Gobierno de Aragón decidió bautizar oficialmente al aragonés con el nombre de LAPAPYP, el número de personas apuntadas en cursos de fabla en nuestra comunidad aumentó un 20%. Según el registro que anualmente lleva a cabo la asociación Ligallo de Fablans de Zaragoza, entre septiembre de 2012 y septiembre de 2013, 405 personas asistieron a alguno de los 24 cursos de fabla que se realizaron en distintas localidades aragonesas. 67 alumnos más que los registrados en el curso 2011-2012.

Los últimos datos de ese registro señalan que, a día de hoy, en Aragón hay 327 alumnos matriculados en cursos de aragonés. “Una cifra muy positiva, pero no definitiva, ya que tenemos que ver qué pasa con los cursillos de verano”, explica Chesús Almudévar, uno de los responsables del registro. De las 16 localidades aragonesas en las que podemos encontrar cursos de fabla, Zaragoza es la que aglutina a un mayor número de estudiantes –149–. Le siguen Ejea de los Caballeros, con 22 alumnos; Calatayud, con 15; Barbastro y Sabiñánigo, con 14; y Canfranc, con 13.

Graduación

Fiesta de graduación el año pasado en la asociación cultural Nogará-Religada

Los colectivos pequeños, factor clave

La asociación cultural Nogará-Religada es el colectivo que actualmente cuenta con un mayor número de alumnos de fabla tanto en Zaragoza como en todo Aragón: en total, 62 alumnos, distribuidos en cinco clases de niveles distintos. Cherardo Callejón, profesor de aragonés en esta asociación, asegura que, con respecto al curso pasado 2012-2013, el número de matriculaciones ha aumentado: “tenemos nueve nuevos alumnos”. Y afirma que el aumento del 20% en el número de alumnos se debe a los múltiples cursos que están desarrollando asociaciones pequeñas y profesores independientes por todo Aragón: “hasta hace poco, solo tres asociaciones grandes daban cursos de fabla; ahora, la oferta se ha atomizado mucho”, explica Cherardo Callejón.

Según Javier López, profesor de aragonés en la misma asociación, la mayor parte de los alumnos que acuden a las clases tienen entre 20 y 30 años. “Unos vienen por cuestiones nacionalistas; otros porque quieren ayudar a conservar esta lengua; y la mayoría por simple inquietud cultural, porque quieren conocer algo más de la historia y del patrimonio aragonés”, afirma este profesor.

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La asociación cultural O Trango, fundada en 2009 por varios estudiantes de Filología de la Universidad de Zaragoza, es un buen ejemplo de colectivo pequeño que organizan cursos de aragonés. En la actualidad, esta asociación está formada por seis filólogos que imparten dos clases de aragonés a la semana en el Centro Cívico Universidad de Zaragoza. 23 personas asisten a estos dos cursos. Una cifra mayor que la registrada hace un año –14 alumnos–.

“No hemos vuelto a superar la marca que conseguimos en el curso 2009-2010 (40 alumnos), pero nos conformamos con el hecho de que, año a año, la cifra de alumnos aumenta. Podría hablarse de un mayor interés por el aragonés”, afirma Marco Antonio Joven, profesor de fabla en O Trango.

Clase O trango

Clase de aragonés en el Consello d’a Fabla, en Huesca

Los veteranos discrepan

No obstante, no todos los colectivos comparten el punto de vista optimista de O Trango o Nogará. Chan Baos, presidente de Ligallo de Fablans, una de las primeras asociaciones que ofrecieron cursos de aragonés en Zaragoza, afirma que las cifras actuales no se pueden comparar con las de hace treinta años: “mientras que a finales de los 80 podías tener tranquilamente 100 alumnos; ahora, llegar a los 20 es todo un logro”. Chan Baos no achaca este descenso a un menor interés por el aragonés, sino a la decadencia de los movimientos asociativos: “a día de hoy, apuntarse a una asociación de cultura aragonesa y aprender fabla no tiene ningún beneficio más allá del cultural. Y ese incentivo, en época de crisis, no se tiene en cuenta”, asegura el presidente de Ligallo de Fablans. 

El mismo diagnóstico pesimista realiza Chusé Ignacio Navarro, presidente del Consello d’a Fabla Aragonesa, la primera asociación en defensa de la lengua aragonesa que surgió en nuestra comunidad –más exactamente, en Huesca, en 1978–. Al igual que el presidente de Fablans, Chusé Ignacio Navarro asegura que hay una gran diferencia entre los años 80 y el presente: “en el 89, por ejemplo,  llegamos a tener 60 alumnos; ahora, solo damos clase a 12”.

Nunca han existidoFabla

Donde no hay ningún tipo de discrepancia entre asociaciones es en el ámbito de las ayudas públicas para el fomento del aragonés. “Sencillamente no existen. Nunca ha habido una subvención económica destinada exclusivamente a colectivos que enseñan fabla y realizan actividades en aragonés. Las pocas ayudas que hemos conseguido nos las han dado por el simple hecho de ser una asociación”, asegura Marco Antonio Joven, profesor de O Trango. “Además, la única institución a la que actualmente te puedes dirigir en aragonés es El Justicia. En las demás, directamente se te ríen. Es bastante deprimente”, se lamenta Cherardo Callejón, miembro de Nogará-Religada.

 

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Héctor Pérez: “La música es la pasión de mi vida, hay que creer en tu trabajo y dejarse el alma”

El joven cantante zaragozano Héctor Peréz acaba de grabar su primer disco

El joven cantante zaragozano Héctor Peréz acaba de grabar su primer disco

Héctor Pérez (Zaragoza, 1993) estudia tercero del Grado de Periodismo en la Universidad de Zaragoza, pero en esta entrevista hablamos sobre todo de su pasión por la música. Le gustaría algún día poder ganarse la vida con ella. Héctor ha estado recientemente en Madrid grabando su primer disco: “Billetes de ida y vuelta”.

JAVIER PUEYO

¿Te gusta el Periodismo?

Me gusta como oficio, no el periodismo que se hace actualmente.

¿Desde cuándo tienes esa vocación profesional?

Desde pequeño he sido muy suelto de palabra. Siempre me ha gustado expresar mi opinión, nunca me callo nada.

 ¿Qué campo dentro del periodismo te gusta más, quizá el deportivo o el cultural?

Si tuviera que elegir me quedaría con el periodismo de opinión, el de tipo cultural. La cultura es vital para la persona porque la forma en todos los aspectos. Por ejemplo, el leer es una forma de cultura.

  ¿En qué medio?

La prensa escrita. Me gusta leer el periódico en papel. No me va leerlo en Internet. Soporte en papel para todo: periódico, libros y cartas.

 Veo que tienes una devoción  total a la música ¿qué tipo de música haces?

Es difícil definirla. Prefiero que lo hagan otros. Está ligada a la poesía, a la canción de autor; yo mismo hago la letra. La letra tiene que decir algo, es algo que no puedo guardar dentro, algo que necesito sacar. La música es la pasión de mi vida y disfruto mucho con ella.  Ahora estoy metido en un sueño: grabar mi primer disco. Estoy muy agradecido a muchísima gente.

 ¿Qué instrumentos tocas?

La guitarra desde los 8 años. He tocado la acústica y la eléctrica más que la clásica. Me va más la acústica.

 ¿Tocas solo o en un grupo?

Toco solo. Pero cuento con gente que me acompaña en los conciertos. Para la presentación del disco quiero hacerlo con banda, que llena mucho las canciones.

  ¿Has tocado ante un auditorio?

Sí, sí, sí. En muchos sitios. Algunos especiales: por ejemplo presenté las canciones yo solo en el teatro Apolo de Almería. Era la primera vez que me invitaban.

  ¿Has hecho algún disco?

Lo tenía en maqueta previa, pero éste es mi primer disco. Tiene 7 canciones y lo he grabado en Madrid.

 ¿Qué tipo de música te gusta?

La música en general. Me gustan todos los estilos: el rock, la música clásica. Reducirse a un estilo es perderse vida. La música se expresa de muchas maneras y estilos distintos.

 En Altera Zaragoza buscamos noticias originales del mundo alternativo e independiente de Zaragoza. ¿Se te puede calificar de independiente?; ¿Tu música es alternativa, distinta, original?

Sí, he tenido muchas influencias, pero quiero que mi música sea algo distinto a lo que he oído.

 ¿Dónde ensayas?

En casa.

 ¿Debería haber subvenciones para cantantes que comienzan?

Sí, porque los comienzos son muy duros.

 ¿Crees que cuesta mucho ser un cantante conocido?

Claro que cuesta, pero eso es una consecuencia. Lo más importante es primero disfrutar de tu trabajo y sobre todo cuidar mucho a la gente que te escucha. El público es lo más importante. Igual que a mí me gusta que otros artistas sean cercanos –yo escucho su música- a toda la gente que escuche mi música estoy agradecido, porque ellos son la causa de que yo siga haciendo canciones.

 ¿Qué crees que hace falta?

Perseverancia y no rendirse nunca. Cree en tu trabajo y déjate el alma.

  ¿Cómo ha afectado, según tú, a la música la aparición en Internet?

Hay de todo. Por un lado ha sido muy positivo respecto a la forma de difundir la música, de comunicarte tú con la gente -cosa fantástica, mejor invento para la música por el momento-, pero también hay una cosa mala, que es lo que más daña la música: la piratería. Es una vía muy fácil para robar. Robo no penado, como si robaras algo en una tienda. Una forma de robo como otra cualquiera. Es lo que más daño puede hacer a la música.

 ¿Subirías gratis a la red tus canciones? 

No, de la misma forma que no le pediría gratis a un pintor que me pinte la casa. He participado en conciertos benéficos. Me parece genial. He hecho muchos voluntario, pero cuando voy a ver un concierto me gusta pagar la entrada, porque es una forma de reconocer la labor del músico.

 ¿Qué piensas de los derechos de autor?

Me parecen muy bien. No obstante, según el precio que haya que pagar. Gente con pocos recursos también tienen el derecho a disfrutar de la música. No hay que abusar a la hora de poner precio a los derechos de autor. Me parecen bien, algo justo.

Héctor, moviendo su melena, sale con brío de la cafetería de Filosofía donde hemos hecho la entrevista. Ojalá tenga suerte con sus proyectos profesionales y artísticos. Es un ejemplo más de una juventud alegre y comprometida que tiene mucho que aportar a una sociedad muchas veces sin ideales, como los que Héctor encarna.

Récord en la duodécima cita con el cómic

El XII Salón del Cómic de Zaragoza batió su récord con 17.000 visitantes y 9.000 entradas vendidas. Apasionados del manga y de las viñetas se reunieron para disfrutar del evento; algunos, caracterizados de sus personajes favoritos. Tiendas, editoriales y autores aprovecharon los días para vender y darse a conocer

IGNACIO PÉREZ Y ASTRID OTAL

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Caracterizaciones de los enemigos de Batman

Había un Joker con su traje morado, su cara blanca y su pelo verde. A su lado, se podía observar a Scarecrow, también conocido como Espantapájaros, otro de los villanos de Batman, que con su traje pretendía, al igual que en la película, inducir terror a sus víctimas. Pero también acudieron un Saiyans, un Depredator o un Ultramarine de warhammer; personajes menos conocidos para los poco habituados al mundo del cómic y del manga, pero tremendamente famosos para los fanáticos de las viñetas.

El XII Salón del Cómic de Zaragoza se abarrotó; se hicieron colas todos los días a las horas de entrada y hubo momentos de colapso en el interior. La gente no se quiso perder la que se considera ya la gran fiesta del tebeo en la capital aragonesa.

Cándido Herrero había estado preparando su caracterización durante siete meses. Silicona, goma eva, cartón, algodón, cuero y una infinita paciencia para elaborar manualmente al cazador alienígena de Depredator. El mínimo detalle quedó plasmado. Y una vez en los pasillos del Salón de Cómic, se metió en el papel para reproducir cada gesto y movimiento del extraterrestre que acechó a los mercenarios de la CIA. “En enero de este año me quedé en el paro y mientras buscaba trabajo, para no aburrirme en casa, me replanteé hacer un buen disfraz para este evento”, explicaba Cándido Herrero a la vez que se quitaba el casco y dejaba comprobar, con las gotas de sudor que le resbalaban por la cara, el calor que estaba pasando allí dentro.

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El disfraz de Depredator de Cándido Herrero

El concurso de cosplay programado del sábado –moda en la que los participantes se visten de un determinado personaje- congregó al mayor número de personas que fueron disfrazadas al Salón. En las actuaciones del concurso hubo de todo: desde coreografías elaboradas e imitaciones de escenas de videojuegos hasta actuaciones rocambolescas y canciones japonesas desafinadas. Break dance al ritmo de una canción cantada por un esqueleto viviente regresado del mundo de los muertos; un baile de seis chicas que llevaban ensayando un mes o una actuación en la que, nada más subir, los asistentes gritaron entusiasmados ¡Capitán, capitán! para referirse al disfraz de Ultramarine de warhammer.

Pero también entraron a la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza personas sin caracterizaciones de todas las edades que sentían, como cada año, curiosidad por la cita del cómic. Javier Machín acudió porque es un coleccionista del Capitán Trueno y quería comprobar si habían sacado novedades este año. “Todos los años vengo porque en la época de mi infancia, en el franquismo, se censuraban viñetas del Capitán Trueno. Ahora se sacan las ediciones originales, sin prohibiciones, y me gusta comprarlas para leerlas y tenerlas en casa”, explica Machín. A todos ellos, los esperaban las tiendas, las editoriales y los autores que se encontraban detrás de los diferentes stands.

Los autores, cercanos al público

Alfonso Zapico, Álvaro Órtiz, David Rubín, José Antonio Ávila, Alfredo Murillo, Susana Martín, XCAR, Paco Hernández o David López fueron algunos de los muchos autores que se pudo encontrar el público en el Salón del Cómic de Zaragoza.

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José Antonio Ávila, autor de Blanquito

José Antonio Ávila firmó ejemplares de Blanquito, premio 2013 al guión adaptado a partir de novela de Mariano Viñuales. Ávila hizo el dibujo y puso la tinta y el color a las vivencias del madrileño de familia oscense que emigró a México por la Guerra Civil. Cree que el Salón sirve para promocionar el cómic que se hace en Aragón: “Se le da un empuje, que nunca viene mal. Además, así nos damos a conocer, estamos de cara al público y es una plaza fuerte para vender”, apuntó el autor de Blanquito.

Alfredo Murillo y Francisco Fernández acercaron su webcómic Las crónicas de Maltilda. Son autores de Badajoz y de Sevilla que, junto a otro de Valencia, dibujaron un cómic adaptado para leer en Internet. Aprovecharon la cita en Zaragoza para hacerse un hueco y explicar las ventajas del webcómic. “Cada vez hay más gente que lee en el medio online y es un buen método para darte a conocer si eres un autor novel. Internet te permite poder ir teniendo un nombre poquito a poco, además de poder interactuar con los lectores. Gracias a la gente que conocía nuestro trabajo, Las crónicas de Matilda se ha financiado a través del crowdfunding”, informaron ambos.

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El stand de Malavida

Los dibujantes de Malavida tuvieron su stand. XCAR, uno de los autores, defendió que el Salón del Cómic de Zaragoza es algo hecho desde lo público para el público. “Además, la gente que viene no son solamente las personas a las que les gusta de por sí este mundo, sino que también asisten las familias”, indicó XCAR. El equipo de Malavida puso sobre la mesa sus tebeos de un humor enfocados desde el lado más macarra: Los Mediamierdas, Thurrakos, Mariano, etc. Pero explicaron que no solo hacen humor, sino también adaptaciones de novela, de clásicos de rock hasta tebeos feministas. “Con el humor es más fácil llegar al público y éste reconoce tu trabajo. Sin embargo, la crítica piensa que eres un bufón y un bromista que se lo pasa estupendamente sin más”, señaló el dibujante.

Alfonso Zapico pudo presentar en el Salón del Cómic su trabajo El otro mar; un cómic que narra el viaje del descubridor Vasco Núñez de Balboa, el primer europeo que en 1513 divisó el Océano Pacífico. Alfonso Zapico investigó los hechos históricos y vivió sus propias experiencias realizando el mismo viaje que el descubridor 500 años atrás. Charló con los oyentes y les contó que en realidad no es una recreación histórica detallada: “el 90% de lo que he dibujado son anécdotas que observé y conversaciones que escuché”. Adelantó a los asistentes que su nueva obra, sobre la Asturias de los años 30, saldrá para septiembre del 2014.

Tiendas y editoriales, en busca de clientes

En los pasillos se distribuyeron más de setenta stands. Estuvieron los que dedicados a las miniaturas que mostraban figuras del Doctor Doom, Cíclope, Magneto o Star Trek; los que tenían las estanterías llenas de peluches de pokemon; los que disponían de kimonos y accesorios de la cultura japonesa y los que lucían desde tazas hasta bandoleras que plasmaban el mundo del manga. DSCF2012Pero en los stands, lo que más abundó fueron las decenas de cómics que se expusieron.

La tienda Zaragoza Taj Mahal resaltó que el Salón les sirve para visibilizarse: “que la gente te vea, decirle dónde estás y qué puedes ofrecerles”. Todos los años apuestan por el evento porque, como explicaron, es algo que se anuncia en toda la ciudad, en la prensa y en las redes sociales; se traen a los mejores autores que existen a nivel nacional y “hace que la gente se interese por ese mundillo”.

Sin embargo, a la hora de hacer balance de ventas todos se mantienen más cautos, aunque, en general, se sienten satisfechos. Thermozero, que se llevó por segundo año consecutivo el premio al mejor fanzine, aprovecha a sacar sus novedades en vísperas de estas fechas. Señalaron que el Salón es un punto fuerte de ventas y que les está yendo bastante bien. Otros, como los de la tienda El Anillo de Sirio, esperan, al menos, amortizar el viaje: “nosotros somos una editorial que venimos desde Valencia. Hemos vendido algo y esperamos que salgan las cuentas. Pero creemos que el Salón nos sirve más para darnos a conocer”.

El domingo concluyó la cita que reunió a los apasionados del cómic durante tres días. Tocó decir hasta el año que viene después de que, una vez más, se llenara la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza y se considerara la edición, el mayor éxito producido hasta entonces.

Grabando la crisis

IGNACIO PÉREZ Y ASTRID OTAL

En Zaragoza existen actualmente una decena de salas de grabación; pequeños Abbey Roads que tienen que hacer frente a la disminución del número de canciones por disco, la caída de las ventas de CDs y la amenaza de los nuevos dispositivos de autograbación. 

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Cabina de los Estudios Roma, lugar en el que Bvocal graba sus discos

Eva Amaral grabó varias de sus canciones en un local de la calle San Vicente de Paúl, el extinto Estudio Central. El grupo Bvocal continúa grabando sus discos en el número 23 de un pasaje comercial cercano a la Plaza Roma, en los Estudios Roma. Y los raperos Rapsusklei y Sho Hai han visitado varias veces el local de Producciones Sin Con Pasiones, en el Actur, para grabar algunos de sus temas.

Escondidos en bajos y en pasajes comerciales, y camuflados mediante fachadas sin rótulos comerciales, en Zaragoza existen actualmente una decena de estudios de grabación profesionales. Pequeños Abbey Roads por los que han pasado artistas como Joaquín Sabina, Labordeta o varios componentes de Héroes del Silencio, y que, a pesar de estar escondidos, no han escapado de la crisis que sufre el sector de la música.

Sin conciertos no hay discos

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Sala técnica de Producciones Sin Con Pasiones, en el Actur

En la mayor parte de los estudios zaragozanos se repite una misma situación contradictoria: el número de discos producidos al cabo del año se mantiene, pero los beneficios disminuyen. ¿A qué se debe? Básicamente a la reducción del presupuesto que cada grupo está dispuesto a gastarse en su proyecto: “Ha cambiado el tipo de producción –señala Marc Pascual, técnico de sonido de Producciones Sin Con Pasiones–: antes, los grupos que venían grababan doce temas y estaban con ese disco meses; ahora, vienen para grabar singles de dos o tres canciones”.

David Marco, socio fundador de Luna Nueva, comparte el mismo punto de vista que Marc Pascual: “Si antes los grupos se gastaban entre 3.000 y 4.000 euros; ahora, esa cifra se sitúa en los 1.500”. Y ambos apuntan a la misma causa para explicar esa reducción en los presupuestos de los grupos: la escasez de conciertos pagados. “Los grupos pequeños conseguían algo de dinero participando en conciertos pagados y vendiendo allí sus discos. Ahora, prácticamente no hay conciertos, y en los pocos que hay no se paga nada a los músicos, por lo que, por un lado, los grupos no pueden vender sus discos, y por otro, no cobran nada”, explica el socio de Luna Nueva. “Es una pescadilla que se muerde la cola –señala el técnico de Sin Con Pasiones–: si no hay conciertos, no hay dinero, y si no hay dinero, no hay grabaciones”.

Nueva solución: Crowdfunding

Juan Campayo, de 20 años, bajista de Salduie, un grupo de folkmetal surgido en Zaragoza hace tres años, confirma esa reducción en el número de conciertos pagados: “De vez en cuando, alguna sala te cede el 20% de la caja, pero, en la mayoría de los casos, tocas gratis”. Gracias al dinero conseguido tras tres años dando conciertos, el grupo Salduie pudo grabar el mes pasado su primer single, La Senda del Cierzo, compuesto por cuatro canciones.

Otro grupo afectado por los conciertos no pagados es El Vicio del Duende, una formación de rock nacida hace diez años en Zaragoza. Su guitarrista solista, Daniel San Emeterio, de 26 años, señala que, en ocasiones, a las bandas les toca poner dinero de su bolsillo: “no te pagan y, encima, tienes que hacer frente a la gasolina, la comida o las estancias”. Viendo que el dinero conseguido mediante conciertos no era suficiente para sacar adelante un nuevo disco, los cuatro integrantes de El Vicio del Duende decidieron probar suerte con una nueva vía de financiación: el crowdfunding. En un mes –entre julio y agosto de este año–, El Vicio del Duende consiguió más de 3.000 euros. Una cantidad que, sumada a los 2.000 euros ahorrados tras años de conciertos, permitió a este grupo grabar su cuarto disco –Alarmas– en el Estudio Sonido XXI de Pamplona, el mismo estudio en el que graban La Fuga, Marea o Tierra Santa.

La codicia rompió el saco

No solo las fuentes de financiación cambian. También lo hacen los soportes en los que se vende la música y la forma en la que esta se graba: de los CDs hemos pasado a los servidores virtuales como iTunes o Spotify; y de los grandes estudios se ha pasado a los pequeños dispositivos de grabación –si bien estos no ofrecen todavía la calidad de un estudio–.

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Estudio del Laboratorio Audiovisual de Zaragoza

Marc Pascual, técnico de Producciones Sin Con Pasiones, achaca los desastrosos números de las ventas de CDs –en una década, han descendido un 71,5%– a la codicia de los sellos discográficos y al surgimiento de internet: “vender un CD a 20 euros siendo que te había costado un euro y medio producirlo era una auténtica salvajada. Ellos mismos reventaron un mercado que ahora podría ser próspero”, señala el técnico. En vista de los malos datos, muchos grupos se están planteando subir sus temas directamente a internet y no editar copias físicas: “lo próximo que hagamos va directo a internet; sin managers, discográficas o intermediarios…”, afirma el guitarrista solista de El Vicio del Duende.

Grábalo con tu iPad

También ha aumentado el número de grupos que no pasan por los estudios y se graban a sí mismos en sus casas. “El cantante de Blur, por ejemplo, grabó su último disco con un iPad”, señala Nacho Celaya, batería de Mister Hyde, formación de pop rock que, en 2007, recibió el premio al “grupo con mayor proyección” en la novena edición de los Premios de la Música Aragonesa, y, en 2009, el premio al “mejor EP”. Nacho Celaya asegura que “los grandes estudios están en proceso de desaparecer” y afirma que, con dispositivos asequibles y la mano de un buen técnico, se pueden conseguir resultados decentes.

Aun así, la mayor parte de los grupos asumen que, si quieren una calidad de sonido excelente, tienen que pasar por un estudio. “Para un grupo pequeño, grabar en un estudio resulta caro, pero es un gasto totalmente justificado: estás pagando por una calidad de audio excelente, por un experto que te supervisa y por unos equipos que cuestan millonadas”, afirma Jorge Royo, de 19 años, cantante del grupo zaragozano 40 grados.

Un micrófono, 4.000 euros

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Producciones Sin Con Pasiones

“Un dispositivo para que suene un arreglo cuesta 12.000; un micrófono, 4.000. Y a eso súmale el diseño de las habitaciones, los materiales aislantes y la presión de tener que estar continuamente renovándote”, explica David Marco, socio fundador del Estudio Luna Nueva –35 euros por hora de grabación–. “Aparte, hay que tener en cuenta que la manipulación del sonido es un arte que requiere años y años de formación. Y eso debe pagarse”, afirma Marc Pascual, técnico de sonido en Sin Con Pasiones –25 euros la hora–.

Si no pueden asumir los precios de los estudios privados, los grupos pequeños tiene otra alternativa: las salas de grabación financiadas con dinero público. En Zaragoza hay dos: el estudio de El Túnel, en el barrio Oliver, y el Laboratorio Audiovisual, ubicado dentro del Centro de Historias. En el primero, la hora de grabación cuesta 20 euros y, en el segundo, la grabación y la postproducción es gratuita y los grupos solo tienen que pagar una determinada cantidad de dinero en función de los CDs que encarguen –a cambio, el Ayuntamiento se convierte en propietario de la grabación–.

Competencia desleal

El Laboratorio Audiovisual de Zaragoza se fundó en 1988 y, en un principio, estaba situado en el Centro Cívico Delicias. En 2008, terminada la restauración del convento de San Agustín, el laboratorio se trasladó a las modernas salas del Centro de Historias. Para conseguir grabar sus discos de forma gratuita, los grupos deben presentar un proyecto en el Ayuntamiento. Un proyecto que es valorado por miembros del Laboratorio y el área de Cultura del Consistorio. “Los criterios de selección no son estéticos, sino técnicos, es decir, lo que cuenta a la hora de decantarnos por uno u otro proyecto no es el estilo musical, sino la viabilidad del proyecto”, explica Daniel Ríos, jefe de departamento del Laboratorio Audiovisual. No obstante, varias fuentes consultadas señalan que los criterios empleados para esa selección son muy ambiguos y dejan bastante libertad al Ayuntamiento para decidir qué se graba y qué no.

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Sala de grabación del Laboratorio Audiovisual de Zaragoza

En 2013, el Laboratorio Audiovisual recibió 20.000 euros del Consistorio de Zaragoza para la reposición de equipos, un 20% menos que el año anterior. Una cantidad que, según varios trabajadores de estudios privados, se emplearía mejor si ese dinero se entregase directamente a los músicos. “El laboratorio audiovisual ejerce una auténtica competencia desleal financiada con dinero público”, asegura una de las fuentes consultadas. Frente a estas críticas, Daniel Ríos responde que, cuando se crearon los primeros estudios privados en Zaragoza, el laboratorio ya existía, y señala que el único objetivo de este servicio es “hacer realidad proyectos que, de otra forma, no verían la luz”.

Mafalda, cincuenta años después

La niña a la que no le gustaba la sopa cumple 50 años y más de una treintena de dibujantes aragoneses le han rendido homenaje. Los autores de viñetas han sacado sus lápices para ofrecer su particular versión de Mafalda en una exposición que se muestra en el Centro Cívico de la Universidad hasta el 16 de diciembre.

ASTRID OTAL BELTRÁN

Mafalda puede que sea la tira argentina más famosa en el mundo; esa que muestra a una niña crítica preocupada por la paz y la humanidad. Quino, su creador, explicó en una entrevista realizada en Buenos Aires en 1987 que Mafalda había surgido de un conflicto, de una contradicción: “a uno de chico le enseñan una cantidad de cosas que no deben hacerse porque están mal y hacen daño. Pero resulta que cuando uno abre los diarios se encuentra con que los adultos perpetran todas esas cosas prohibidas a través de masacres, guerras, etc. Ahí se produce el conflicto. ¿Por qué los grandes no hacen lo que enseñan?”.

Mafalda tuvo un éxito y un impacto tremendo, pero se quedó congelada en la misma edad. Ahora, cuando se cumplen cincuenta años desde que vio la luz, los dibujantes aragoneses han imaginado qué ha pasado durante todo ese tiempo y qué ha sido de esa niña; pero cada uno tiene su particular desenlace.

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La Mafalda de Chesús Calvo

Está la Mafalda ya crecida de Chesús Calvo que con un periódico en la mano mira con cara de frustración una bola del mundo mientras comenta: “¡Dale, che, los años pasan y no mejorás ni un poco!”. La Mafalda de Guillermo Montañés que se ve rodeada de señales que advierten corporaciones sueltas, capitalismo y la caída de la educación y sanidad. O la Mafalda de Antonio Moratha que incluye a un Mariano hablando de que crece el paro, la corrupción, la desigualdad, las guerras y el hambre.

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Mafalda casada con Felipe, la versión de Malavida

Pero también se encuentra una Mafalda zaragozana con el cachirulo puesto o la Mafalda acompañada por el resto de sus amigos. Está la que terminó casada con Felipe y la que, por el contrario, acabó con Susanita reivindicando los derechos de las lesbianas. Está aquella que Miguel Ángel Monreal dibuja comiéndose el mundo con mala cara en una cucharada de sopa o aquella en el que es el mundo, con el paso de los años, quien ha acabado con ella. Las versiones son diferentes y dispares pero los asistentes que se paran en cada versión coinciden en una cosa: son originales e interesantes.

Rutz Garcy creció desde niña con las tiras de Quino. Le apasiona la manera de ver el mundo que tiene Mafalda. Afirma que refleja una época pero que sigue siendo muy actual todo lo que dice aunque hayan pasado los años. Tres señoras que están en otro lado comentan en voz alta que Mafalda sigue comunicando y que la exposición que han montado los autores aragoneses es “muy majica e interesante”. Se han parado particularmente en la de Alfonso Zapico: la que muestra a una Mafalda igual, que no ha crecido, donde una voz que le dice: “¡Eh Mafalda! ¿Cómo es que han pasado cincuenta años y sigues igual?”. Ella contesta a gritos: “¿Pues no sigue casi todo igual que hace cincuenta años? Pues eso”.

También visitan la exposición señores a los que ya les pilló Mafalda de adultos y, ahora, son ancianos. Amado Herrero Pérez dice que es “precioso” el homenaje que han hecho los dibujantes. Y añade con humildad: “no sé mucho para juzgar, pero a mí me parece bonita”.

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También están los que la han dibujado con referencias actuales, como el “relaxing cup of café con leche”

Quino dejó de dibujar las tiras de Mafalda en 1973 cuando, después de diez años, su autor decidió que no podía continuar sin repetirse. Pero Mafalda sigue sobreviviendo al paso del tiempo y las historias que manifiesta son de índole universal. Y eso lo saben perfectamente los dibujantes aragoneses que le han rendido homenaje en una exposición que se mantendrá hasta el 16 de diciembre en el Centro Cívico de la Universidad.

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Corita Viamonte: “Media Zaragoza tiene mis violetas”

IGNACIO PÉREZ IBÁÑEZ

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Además de subirse a los escenarios, Corita Viamonte (Zaragoza, 1949) es funcionaria del Ayuntamiento desde 1982 y colabora con el Centro Municipal de Protección Animal

A los doce años de edad, en enero del 62, Corita Viamonte vio a una anciana Raquel Meller en televisión y, desde ese momento, quiso dedicarse al mundo del cuplé, al mundo de las canciones pícaras y románticas de los cafés cantantes. Nada hacía intuir a esa joven estudiante de piano que la decisión tomada la llevaría a actuar en teatros de la Unión Soviética, Japón o Nueva York, o que llegaría a conseguir la Medalla de Plata de la Ciudad de Zaragoza. En la actualidad, Corita Viamonte, de 64 años, observa cómo el género al que ha dedicado toda una vida muere. Aun así, no se resigna y, siempre que puede, se sube a un escenario. ¿La próxima cita? El próximo 3 de enero, en un concierto dedicado a su amiga Cecilia Giménez, la creadora del Ecce Homo de Borja.

Parece ser que lo de ser artista lo llevaba en la sangre, ¿no?

La verdad es que sí. Tanto mis tatarabuelos como mis bisabuelos, abuelos y padres se dedicaron al mundillo del teatro y la música. Y yo no podía decepcionarles. Una vez, durante una actuación de mis padres en el Salón Fuenclara de Zaragoza, salí a gatas al escenario. Luego, con tres años, debuté en el Teatro Principal cantando La tabernera del puerto. Me acuerdo perfectamente: mi madre me acompañaba al piano y yo llevada un vestidito blanco con calcetines de crochet y zapatos de charol.

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Corita Viamonte tocando la batería

En algunas de sus biografías, aparece que usted fue, durante algún tiempo, “la única mujer batería de Europa”, ¿cómo se pasa de cantar zarzuelas a los tres años a tocar la batería?

El dato de que, durante algún tiempo, fui la única mujer batería de Europa lo halló el periodista Alfonso Zapater, del diario Amanecer. Yo empecé a tocar el piano, y a los trece años, terminé mis estudios de ese instrumento. Entonces, mi madre me propuso formar una orquesta, pero yo veía ilógico que una misma formación tuviese dos pianistas, así que decidí aprender a tocar batería. A los 16 años me examiné de ese instrumento y aprobé.

Y a los 20, en el 69, fundó el grupo de majorettes de Zaragoza…

Así es. En el Ayuntamiento estaban hartos de traer a francesas que solo sabían dar vueltas a un palito, así que cortaron por lo sano y formaron un grupo propia. La compañía desapareció en el 96, pero, ahora, las antiguas majorettes vuelven a reunirse. Están espléndidas.

¿Y el cuplé, cuándo se cruzó en su vida?

En enero del 62, cuando vi a Raquel Meller en el programa de televisión Amigos de los lunes. Estaba muy desmejorada y mi madre me dijo que la viese por último vez porque, igual, ya no volvía a hacerlo –efectivamente, a los pocos meses murió–. Entonces, me volví hacia mi madre y le dije: “a partir de ahora quiero cantar La violetera”. Y así fue: ahora media Zaragoza tiene una de mis violetas.

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Corita Viamonte a la cabeza del grupo de vedettes de Zaragoza

Ha cantado y grabado sus cuplés, le ha dedicado espectáculos, le ha montado homenajes… ¿Por qué Raquel Meller? 

Porque para mí supone todo: me veo reflejada en ella. Siempre he dicho que, cuando actúo, tengo a mi madre a la derecha y a Raquel Meller a la izquierda.

¿Cómo llega Corita Viamonte, de 23 años, a actuar en la URSS?

La orquesta Maravella y yo estábamos en Caspe, un empresario nos escuchó y nos propuso hacer una gira por la Unión Soviética en el 72. Fui la segunda cantante española, después de Sara Montiel, en actuar en ese país.

¿Y tuvo éxito?

Bastante. Es más, me propusieron hacer una segunda gira en el 73 y, un día, en un teatro de Moscú, entraron varios señores muy encopetados a mi camerino y me entregaron la Medalla a la mejor cantante extranjera en Rusia. Así, de repente.

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Cartel de una de las giras de Corita Viamonte por la URSS

Una cantante de la España de Franco actuando en la URSS…

Así es. A uno de los teatros rusos en los que actué vino Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Cuando llegué a España, mucha gente empezó a decir que era comunista. A mí me dio igual, siempre he sido de los que piensan que, ante todo, somos artistas, y un artista tiene que hacer lo que le manden, con independencia de los ideales que tenga su público.

Y luego Holanda, Japón, Estados Unidos…

En Holanda actué en el 92, en un congreso dedicado al cuplé. Representaba a España y he de decir que el cuplé español era el mejor. En Japón estuve solo tres horas: salir del avión, actuar en Aimori y subirme otra vez en el avión. Y, en Nueva York, actué en el Lincoln Center.

¿De qué galardón se siente más orgullosa?

Pues, obviamente, de todos los que me ha otorgado mi ciudad: tanto la Medalla de Plata de Zaragoza, en 2007, como la Medalla de Honor de los Sitios, en 2012.

¿Conoció la época dorada de El Plata y el Salón Oasis, no?

Por supuesto. Para empezar, no solo la conocí, sino que me crié en ella: mi madre trabajó de pianista en El Plata durante quince años y yo crecí en sus camerinos. Luego sí que me subí a sus escenarios y canté y baile. Todo era muy estilo belle époque.

¿También actúo como vedette?

No nunca. Las admiro mucho y me encanta verlas, pero no estaba hecha para ser vedette.

Y el futuro del cuplé… ¿cómo lo ve?

Lamentablemente, muy negro. Si esto continúa así, puede desaparecer. A las generaciones jóvenes no les interesa el cuplé, solo la música comercial americana.

El cómic aragonés: de los fanzines más macarras a las historietas autobiográficas

 ‘Malavida’, ‘El último templario’, ‘Little Renna y la fuente mágica’ y ‘Thermozero’ son algunos ejemplos de los tebeos publicados por las cuatro principales editoriales aragonesas dedicadas al cómic. Estas editoriales, junto a dibujantes y aficionados, se darán cita el 13, 14 y 15 de diciembre en el XII Salón del Cómic de Zaragoza

ASTRID OTAL BELTRÁN

Existen números de cómics que ironizan memorables series como aquella en la que David Hasselhoff o Nicole Eggert corrían por la arena con una tabla salvavidas; y versionan una apacible jornada que se ve truncada por un “capullo descerebrado que no siguió las recomendaciones de Los vigilantes de la playa”. Otros reproducen historias autobiográficas como la de un oscense que, por la Guerra Civil, tuvo que huir a Republicana Dominicana, donde conocería a un chaval de doce-catorce años que sería una especie de “Huckleberry Finn o un Lazarillo de Tormes dominicano”. Y también están los que muestran a vikingos espaciales o escenarios pos-apocalípticos en los que se tiene poco que perder. Pero lo que aúna a estos diferentes ejemplares es que todos ellos son de creación aragonesa.

En Aragón existen tres editoriales potentes dedicadas a la producción de cómics: Editorial Cornoque, GP ediciones y Romano Ediciones. Este mismo año nació una más, Obano Ediciones, pero de momento solo han sacado un tebeo: ‘Little Renna y la fuente mágica’, enfocada al público más joven.

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El número 8 del cómic Malavida

Editorial Cornoque publica la sarcástica ‘Malavida’, una asociación formada en 1994 con una tirada de 2.500 ejemplares que se distribuye gratuitamente en tiendas especializadas de Zaragoza. Son autores aragoneses macarras que suelen sacar dos ejemplares al año. Antonio Moratha, Chema Cebolla, Chefo y Carlos Pérez, entre muchos otros, garabatean sobre, básicamente, lo que les viene en gana.

Además de la revista ‘Malavida’, su equipo también crea otros títulos como  ‘Pedro Pico y Pico Vena: los lunes al sol’ o ‘Los Mediamierdas’. El fin que persiguen no es otro que disfrutar con lo que hacen y las dosis de humor nunca faltan hasta cuando hablan de su forma de trabajo: “uno hace el guión, otro el lápiz, otro la tinta, otro el color, otro se queda en casa tocándose los huevos… ¡Y encima todo pintadico a mano, pasando de ordenadores y esas cosas modernas!”.

GP Ediciones, dirigido por Sara Perales y Daniel Viñuales, tiene una vocación más editorial. Han publicado once cómics entre los que destacan ‘Blanquito’, ‘El manuscrito Saknussemm’ o ‘El último templario’ –éste último, de Juanfer Briones, ha tenido una gran acogida y fue éxito de ventas en la Feria de Libros de Monzón-. Daniel Viñuales, en una entrevista que concedió al Viñetario opina que el panorama del cómic aragonés está lleno de buenas ideas y proyectos, y que el balance de GP ediciones es positivo: “no solamente por la posibilidad de editar cosas que te gustan, sino por la cantidad de amigos y amigas que vamos haciendo. No son buenos tiempos para negocios de este tipo (bueno casi de ningún tipo), por eso vamos intentando dar los pasos correctos en la dirección adecuada”.

Romano Ediciones publica Thermozero, que apareció hace dos años con una doble finalidad: dar a conocer a la gente el cómic aragonés y unir a los dibujantes de la comunidad para evitar la dispersión. Óscar Senar es uno de los coordinadores de este cómic. Destaca que Thermozero tiene la voluntad de ser un escaparate del cómic aragonés. “Antes parecía que cada uno andaba por separado, pero ahora hemos rescatado a gente y a corrientes en un mismo tebeo. Y esto sirve para que todo el mundo sepa lo que se hace en Aragón: desde el humor hasta lo más serio que editamos”, explica Senar.

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Óscar Senar y otro compañero de Thermozero

Thermozero ha estado nominado a los premios que se otorgan en el Salón de Cómic de Barcelona desde que salió a la luz, aunque en ninguna de las dos ocasiones se ha llevado el galardón. Óscar Senar ironiza: “Nos nominan más que dar premios. Pero nosotros bromeamos que casi es mejor que sea así porque de estar forma nos tienen que invitar los siguientes años a asistir”.

Casi todas las novedades que se publican se sacan próximas a la cita del Salón del Cómic de Zaragoza, porque los autores son conscientes del tirón que tiene el evento. Dibujantes y editoriales se reunirán en la XII edición que se celebrará en la capital aragonesa el 13, 14 y 15 de diciembre. El año pasado acudieron más de 40 autores nacionales y aragoneses, más de 70 expositores y atrajo alrededor de 15.000 visitantes que pagaron un módico precio de un euro por entrada.

Pero los creadores y enamorados de los tebeos también consideran este encuentro como un punto de unión muy fuerte. Hace dos años el Ayuntamiento de Zaragoza casi cancela la cita por recortes económicos; no obstante, pronto tuvo que dar marcha atrás por las protestas que se sucedieron. Autores, editoriales, asociaciones, libreros y gente apasionada de los cómics escribieron quejas abiertas -algunas emotivas- para evitar que la administración suspendiera el evento.

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La XII edición del Salón del Cómic de Zaragoza se celebrará los días 13, 14 y 15 de diciembre

El cómic aragonés, en el ámbito nacional, desprende buen rollo –como escriben algunos de sus aficionados- y talento. Se dibuja, se edita y se publican tebeos. Pero también se tiene una finalidad más: comunicar el tebeo, hacer que llegue y que la gente se interese por las historias enmarcadas en viñetas.